martes, 21 de febrero de 2012

Inserción Laboral: Mayores de 45 años

Los trabajadores mayores de 45 años son un grupo de difícil inserción laboral por una visión errónea de sus capacidades. Destacan por su alta responsabilidad en el empleo, su compromiso con la empresa y su visión a largo plazo.


Cuando el trabajador se encuentra en lo más alto de su carrera profesional, lejos de disfrutar de un panorama de reconocimiento o de ascenso profesional, ha de hacer frente a las dudas sobre su productividad o en muchos casos al rechazo a la contratación por parte de las empresas por razón de su edad.

Este colectivo está considerado como un grupo de difícil inserción sociolaboral. 
Son un ejemplo de adaptación, tanto a distintos tipos de tareas como de empleos. Y, por su experiencia y su bagaje, también se caracterizan por adaptarse rápidamente a entornos de crisis y aceptan más fácilmente los cambios organizativos.

Las áreas económicas donde logran un mayor número de contratos los mayores de 45 años son agricultura, limpieza, construcción, restauración o asistencia a enfermos, en la mayoría de los casos vinculados a puestos de baja cualificación. De hecho, la falta de formación es uno de los principales escollos a los que tienen que hacer frente a la hora de intentar acceder al mercado, en especial al competir con las nuevas generaciones.  
El nivel de estudios varía desde un 28% que tiene estudios superiores, un 58% que tiene estudios secundarios y hasta un 16% demandantes de empleo que tiene estudios básicos. 
Cuando consiguen un contrato prácticamente nueve de cada diez son a jornada completa, aunque en la mayoría de casos aceptarían cualquier tipo de jornada. En general, buscan jornadas completas para intentar optar a salarios más altos.
Ante el progresivo aumento de las personas de mayor edad en el mercado laboral, será preciso elaborar y proyectar nuevas políticas de recursos humanos (teletrabajo, conciliación, jornadas más cortas... ) que sirvan para retener el talento de mayor edad y promover una convivencia generacional más enriquecedora en el puesto de trabajo.
Esto permitiría no sólo ayudar al saneamiento de la Seguridad Social y a una reducción de las pensiones, sino la creación de un mercado laboral más enriquecedor y productivo, donde distintas generaciones conviven y aportan un conocimiento más amplio.
La formación continua y el reciclaje de los profesionales son un pilar fundamental para que los trabajadores puedan continuar con su rendimiento en el puesto de trabajo y su reconocimiento como poseedores de conocimiento.


                       

Inserción Laboral: Jóvenes

El desempleo juvenil es un problema a nivel mundial, debido a que cada vez es mayor el número de jóvenes que tienen problemas para buscar su primer empleo. Asimismo los niveles de desempleo juvenil son claramente graves en la mayoría de los Estados miembros de la OIT. 

En los países desarrollados, el desempleo juvenil se ve también afectado por unos niveles considerables de subempleo y de puestos de baja calidad. Los adultos también están afectados por este subempleo, pero la cuestión es que los jóvenes lo sufren de manera desproporcionada. Este fenómeno se encuentra muy arraigado, agravando aún más este problema de desempleo juvenil global.

Otro de los aspectos que hay que valorar es como este fenómeno está creciendo peligrosa y rápidamente en muchos países, en los cuales sus economías y sistemas educativos no pueden afrontar estas nuevas demandas sociolaborales de los jóvenes. Los economistas advierten que el actual sistema económico global no proveerá la suficiente cantidad de empleos necesarios, por lo que el desempleo juvenil es un tema que hay que abordar urgentemente ya que tendrá repercusiones demográficas, socioculturales, económicas y políticas graves.




       

Inserción Laboral: Mujeres

Tradicionalmente, las mujeres siempre han podido intervenir mucho menos tiempo en la actividad profesional que los hombres. El principal de los obstáculos es la existencia de costumbres sociales muy arraigadas y que poco a poco, con el paso del tiempo, ha ido cambiando y, la mujer va accediendo al mundo del trabajo de una forma más regular. Factores que han favorecido esta inserción son:

- Matrimonios a edad más avanzada.
- Planificación de la maternidad.
- Independencia de la mujer en el ámbito de la pareja.
- Aumento de servicios personales, como pueden ser, las escuelas infantiles.
- Incremento del consumo familiar.
- Esperanza de vida más larga.

Estos cambios inciden en una mayor disponibilidad de tiempo por parte de la mujer y en su independencia económica.

La diversificación progresiva del mercado de trabajo y el papel cada vez más esencial de la especialización para poder cubrir determinadas necesidades son factores decisivos en el acceso de las mujeres en el ámbito laboral. De las transformaciones que se están produciendo se derivan las siguientes consecuencias:


- La mujer ha demostrado su capacidad, aún cuando no se haya aprovechado en un porcentaje muy elevado.
- Se ha incrementado la competencia profesional femenina.
- Existe una aceptación de la 

A pesar de que la mujer se encuentra cada día mejor preparada, en la práctica, su acceso a puestos de dirección de las empresas continua siendo muy difícil. La cualificación profesional de la mujer y su incorporación al mundo laboral han representado un gran cambio social, tanto en las empresas privadas como la Administración Pública aún se decantan mayoritariamente por contratar hombres para cargos de responsabilidad.

La mujer emprendedora que quiere llevar a término un proyecto empresarial o un negocio, tiene que ser consciente de que tiene que aprender a desenvolverse en ambientes poco habituados a la presencia femenina. A esta dificultad inicial hay que añadir una serie de impedimentos con los que se encontrará de su trayectoria, en este caso, como empresaria: discriminación, dificultad de financiamiento, circunstancias familiares, horarios, etc.



Inserción laboral: Personas con Discapacidad


El trabajo es uno de los factores para la integración de las personas y también para las personas con alguna discapacidad. Es un derecho reconocido en el Artículo 35 de la Constitución Española. 
La situación actual del mercado laboral no es buena para los trabajadores en general, pero es aún peor  para las personas con discapacidad, pues tienen mayores dificultades que el resto de la población para encontrar empleo. Cuando el número de desempleados aumenta, los trabajadores con discapacidades tienden a quedar en un segundo plano respecto de otras personas que buscan empleo.
La Ley de Integración Social del Minusválido (LISMI 1982) establece la llamada cuota de reserva, que consiste en que las empresas públicas y privadas que reúnan determinadas condiciones están obligadas a reservar un porcentaje de puestos de trabajo para las personas con discapacidad. Actualmente esta cutoa de reserva es de un 2% para todas las empresas que dispongan de más de 50 trabajadores.
Las personas con discapacidad deberían recibir un tratamiento equitativo en el trabajo, en particular en materia de seguridad y salud en el trabajo. La seguridad y la salud no deberían utilizarse como pretexto para no emplear o dejar de emplear personas con discapacidad. Además, un lugar de trabajo accesible y seguro para personas con discapacidad también resulta más seguro y accesible para todos los trabajadores. Las personas con discapacidad están protegidas tanto por la legislación en materia de lucha contra la discriminación como por la legislación sobre la seguridad y salud en el trabajo europeas. Estas leyes, que los Estados miembros incorporan a las legislaciones y disposiciones nacionales, deberían aplicarse para facilitar la contratación de personas con discapacidad, no para excluirlas.





     

    Campaña de inserción laboral de personas con discapacidad

    lunes, 20 de febrero de 2012



    Tasas de actividad, empleo y paro por sexo
    PERSONAS CON DISCAPACIDAD
    Fuente:Instituto Nacional de Estadística








    Actividad
    Empleo
    Paro

    2010
    2010
    2010
    Personas con discapacidad



       Varones
    40,4
    31,4
    22,3
       Mujeres
    31
    23,3
    24,9